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EL DESTINO MANIFIESTO

 

La globalización se presenta vestida de inocencia como un fenómeno natural para mantener el anonimato de los verdaderos responsables del proceso creado artificialmente por el hombre.

La diferencia de los conceptos es abismal si se entiende que un fenómeno es la manifestación de la actividad que se produce en la naturaleza sin que el ser humano pueda anticiparse y en cambio, debe ajustarse a sus dictados con medidas preventivas.

Un proceso se observa, en cambio, como el desarrollo o evolución de las fases sucesivas de un método o sistema adoptado o creado por el hombre para llegar a un fin determinado.

El proceso lo detecta el economista escocés Adam Smith, en la edición de 1776 de su "Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones", y postuló que la búsqueda de los hombres por su interés personal les lleva a la realización del interés general, por lo que está a favor de la libertad y adoptó en su doctrina, considerar el trabajo como fuente de la riqueza; el valor basado en la oferta y la demanda; el comercio libre de toda prohibición; la competencia elevada a la altura de un principio.

De hecho, la nueva doctrina económica se sustenta en los fundamentos de la secta religiosa de los cuáqueros, creada por el británico George Fox a mediados del siglo XVII, que no admiten ningún sacramento y ninguna jerarquía y pugnan por la pureza de sus costumbres y la filantropía entre sus miembros, con una marcada tendencia racista con el fundamento de que Dios creó al mundo para que los hombres lo trabajaran, por lo que se adjudican el derecho de apropiarse de aquellos recursos que no se exploten y fomenta la desigualdad como un falso principio teológico.

El éxodo de los aventureros

Recordamos que concluido el periodo de mayor esplendor con la muerte de Isabel I en 1603 se inicia en Inglaterra, una época convulsiva en donde los cuáqueros y su movimiento purista son derrotados por la Revolución que termina en 1648 y los vencidos nutren el éxodo de colonizadores hacia el Nuevo Mundo, asentándose en 13 colonias en la vertiente del Atlántico: Virginia, Massachusetts, Maryland, Rhode Islands, New York, New Jersey, Connecticut, New Hampshire, Delawer, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Pennsylvania y Georgia que, en un principio, reconocían a la metrópoli imperial que se encontraba en Londres.

Con el respaldo militar del Imperio restaurado en 1660, los colonos se sienten estrechos en su extensión territorial y entran en conflicto con los establecimientos franceses en Canadá que adquieren mediante el Tratado de París en 1763. Los balbuceos de la política expansionista se frenan temporalmente por la rebeldía de los colonos a pagar tributos que consideraron exorbitantes y proclaman su independencia el cuatro de julio de 1776 que es reconocida el tres de septiembre de 1783.

Mientras se organiza la nueva nación, el Rey de España Carlos IV firma una alianza con Napoleón I en su guerra contra Inglaterra que se concreta con un Tratado secreto el primero de octubre de 1800 para ceder la Luisiana y que adquieren los Estados Unidos después de una campaña de desestabilización que amplían a La Florida, finalmente cedida por los españoles el 24 de enero de 1818.

Originario de Durhan, a sus 50 años Moisés Austín consiguió en enero de 1821 que el gobernador de Texas, Antonio María Martínez, le autorizara asentar 300 colonos provenientes de Luisiana y que se formalizó el 14 de enero de 1823 con Estevan Fuller Austín con base en la incompleta Ley de Colonización promulgada por el gobierno mexicano.

En palabras del general Vicente Filisola que reunió en 1823 al Congreso de Guatemala para declarar su Independencia: "Las leyes de colonización, de enero de 1823 y agosto de 1824; ellas no pudieron precaver los enormes fraudes que se cometieron en su nombre, ni que la multitud de familias de los Estados Unidos viniesen a apoderarse clandestinamente, o con documentos falsos, de los terrenos de Tejas".

Curiosamente, ese año, 1823, el Presidente de los Estados Unidos, James Monroe, promulga su doctrina de "América para los americanos" para rechazar cualquier intervención europea en los asuntos de América, con lo que se legaliza el aislacionismo de las naciones recién independizadas y favorecer a los aventureros que, como en el caso de los hermanos Austín, forman sus propios cuerpos militares que se levantan en armas en 1833 para exigir su independencia efímera, aprovechando la ambición de los conservadores mexicanos que impusieron en la Presidencia a Antonio López de Santa Anna.

Sin rubor alguno, el Presidente James Knox Polk declara la guerra e invade a México en 1846 que no solamente justifica la anexión de Texas sino además, fundamenta el apropiarse de Nuevo México y California que representaban el 52 por ciento del territorio nacional, mediante el Tratado de Guadalupe Hidalgo firmado en 1848. El éxito de la agresión estadounidense fue posible por los conservadores que se negaron a vender armas y alimentos a los defensores aztecas.

Existieron también los aventureros con iniciativa propia. William Walker estaba inconforme con el despojo del 52 por ciento del territorio mexicano y quería más, por lo que organiza en 1855 una expedición para invadir la Península de Baja California y al fracasar, se fue a Nicaragua para ofrecer su ayuda a los liberales en su guerra contra los conservadores que facturó con el módico precio de adueñarse dos años del poder y establecer la esclavitud.

En 1898, los Estados Unidos le arrebataron a España los territorios de Cuba, Puerto Rico y ocuparon Filipinas y Hawai. Organizaron el movimiento separatista panameño de Colombia que culminó el tres de noviembre de 1903 y 15 días después impusieron el Acuerdo Hay-Bunau Varilla para apropiarse de ocho kilómetros en cada lado del canal que dependería de su soberanía.

La visión del halcón

Se observa en toda la historia de los Estados Unidos, la voracidad expansionista que, desde la óptica de Adam Smith sería la búsqueda de los hombres por su interés personal que les lleva a la realización del interés general, obviamente, su interés general.

El concepto globalizador regional, empero, se amplía al concluir la Segunda Guerra Mundial y la creación de los dos gemelos en 1944 en la Conferencia Monetaria Internacional de Bretton Woods: El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que ponen en práctica la estrategia de asistencia financiera a Europa mediante el Plan Marshall de 1947 garantizada por la imposición de la cooperación militar en el Pacto del Atlántico en 1949.

Sin embargo, en Corea se contuvo el Destino Manifiesto Globalizador de los Estados Unidos en 1948, por el potencial atómico de la Unión Soviética que dio origen al equilibrio del terror para respetar sus aéreas de influencia a partir de 1951, que le permite al Presidente Dwight David Einsenhover, disfrazar en el Programa Atomos para la Paz la internacionalización del capital en 1955 y que consistía en adquirir plantas productivas y explotación de recursos naturales con la emisión de billetes verdes.

Los intelectuales europeos, encabezados por Jean Jacques Servan Schriber, descifraron las claves del engaño, similar al utilizado en 1522 por los españoles para despojar del oro a los naturales y entregar a cambio cuentas de vidrio o espejos. Dolarizar la economía, el comercio y las finanzas, se adujo en las discusiones europeas, sería tanto como ceder los procesos nacionales al capricho de los Estados Unidos que, mediante devaluaciones o sobrevaluaciones de una moneda ajena al patrón oro, se apropiaría de la riqueza mundial.

Voces como la del Presidente de Francia, Charles de Gaulle, o la del Presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, restauraron temporalmente el Patrón Oro en las relaciones económicas internacionales lo que generó una devaluación del dólar del 30 por ciento en 1968.

Dos mandatarios que sintieron la furia del Imperio en extrañas movilizaciones estudiantiles atribuidas a los partidos comunistas y que permitió el acceso al poder francés en 1969 de George Pompiduo con el objetivo de la expansión industrial y comercial al estilo americano y en 1970 de Luis Echeverría Alvarez en México, que retiró del Ejército a generales revolucionarios para substituirlos por jóvenes oficiales y que inició el fin del Desarrollo Estabilizador, para aceptar la teoría del crecimiento por medio del crédito externo, al pasar la deuda de seis mil millones de dólares en 1969 a poco menos de 13 mil millones de dólares al terminar su mandato.

La estrategia se fundamentó en el uso de la fuerza. Pese a la oposición de Francia y México desde 1966 para impedir que se cambiara el patrón oro e imponer el dólar como rector de la economía y el comercio internacionales, los Estados Unidos lo consiguen en 1973 aprovechando la ficticia guerra de los precios del petróleo, un mercado controlado por siete transnacionales conocidas como las Siete Hermanas mientras que en Chile se derroca el 11 de Septiembre al Presidente constitucional Salvador Allende con la abierta intervención de la Agencia Central de Inteligencia y el Pentágono que había preparado al oficial de bajo rango, Augusto Pinochet.

De Repúblicas bananeras a maquiladoras

Una política difícil de presentar como generosa, por los antecedentes de los golpes de estado que organizaron los Estados Unidos en América Latina, para proteger los intereses de la United Fruit Co que se convirtió en la United Brandt Co y que bautizó como Repúblicas Bananeras a los países de la región.

El buen vecino lanza su Programa para las Américas en un año en que se plantea desde las universidades estadounidenses, la necesidad de la nueva distribución del trabajo en el ámbito continental. En otras palabras: América Latina debería responder al principio de la distribución del trabajo industrial desarrollado por las transnacionales para controlar y beneficiarse en todo el proceso a saber, si Chile produce cobre, únicamente debe desarrollar esta producción y si Brasil tiene maquiladoras debe procesar la materia prima chilena en partes que serán manufacturadas por una firma transnacional en otro país.

Bajo el sofisma de que la fortaleza de una nación se logra con la concentración en la especialización en un sector de la producción, obviamente, minimizando su dependencia en todos los demás, se inicia la reconversión industrial sujeta a los créditos externos con tasas de interés reducidas al principio en beneficio de los grandes banqueros que tenían la necesidad de mover los petrodólares, que llevó al Presidente José López Portillo a denunciar que "hicieron colas para prestarnos" y al disparar las tasas de interés imponer esquemas de cartas de intensión que, decían, podía regular esa inversión a donde estaba destinada, y que en realidad fue el sometimiento de la soberanía regional.

Con el arribo al poder de Margaret Thatcher en 1979 en Inglaterra y Ronald Reagan en 1981 en los Estados Unidos, se vigoriza la filosofía del libre mercado en donde el gobierno renuncia a suministrar bienes públicos generando la teoría de que sería substituido por la sociedad civil caracterizada por desarrollar el individualismo para aceptar la desigualdad social como una necesidad del crecimiento y consolidar su interés primordial, que es asegurar la ganancia.

Sin embargo, Jorge Eduardo Navarrete, subsecretario de Relaciones Comerciales de la Cancillería mexicana, observó en 1982 el alto riesgo de una confrontación comercial, al estimar el deterioro del 30 por ciento en las relaciones de intercambio. Más claro: Las exportaciones veían desplomar sus precios mientras que las manufacturas, bienes y servicios las incrementaban ante la impotencia de las naciones pobres para defenderse en el GATT. ĦEl libre mercado era y es perfecto... para las transnacionales!

La devastación económica

La caída de la Unión Soviética y la revolución de las comunicaciones desinhibieron la figura de la internacionalización del capital y se animaron a exponer el concepto de globalización en donde la regencia del dólar pasa a ser simbólica ya que en los hechos domina el papel bursátil manipulados cibernéticamente desde Wall Street, con la capacidad de destruir economías nacionales en cuestión de segundos, como se vio en 1997, en el sudeste asiático, el orgullo de la economía de mercado.

Se observa que esta política responde en su infraestructura a la doctrina imperialista en donde el bienestar de la potencia metropolitana está en relación directa al empobrecimiento de las regiones sometidas, el gobierno se convierte prácticamente en un empleado de las transnacionales que patrocinan el separatismo étnico para atomizar y debilitar a los Estados y crear e integrar nuevas regiones económicas.

El sudeste asiático es una de esas regiones que en un tiempo simbolizó el aparente éxito de la economía de mercado, pero que la voracidad de los especuladores de Wall Street les llevó a especular contra la moneda de Tailandia en julio de 1997, lo que detonó el efecto dominó y afectó a las economías del área y que se denominó el "Efecto Dragón" para intentar responsabilizar a los gobiernos locales de la crisis monetaria y ofrecer una aparente ayuda con base en el endeudamiento de emergencia mediante la intervención del Fondo Monetario Internacional.

Cinco meses después, las Siete Hermanas que controlan el comercio del petróleo, con el apoyo del Departamento Internacional de Energía, desplomaron los precios internacionales del petróleo hasta en el 60 por ciento, bajo el argumento de que existía exceso en la oferta y que impactó directamente a México que depende en el 40 por ciento de sus ingresos públicos, de la industria petrolera.

Un problema que no nació en la fallida administración de la abundancia si recordamos que desde la Secretaría de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari y su alfil, el director de comercio exterior de Petróleos Mexicanos, Adrián Lajous Vargas, inició el proceso de descapitalizar a la empresa bajo el argumento de impulsar la modernización del país, mediante una sobrecarga de impuestos que le impidieron mantener sus programas de mantenimiento, exploración y explotación de nuevos yacimientos, al grado que el líder sindical de la empresa, Joaquín Hernández Galicia, conocido como La Quina, le advirtió al entonces Presidente Miguel de la Madrid: "Si se hunde Pemex, se hunde usted y se hunde México".

La osadía del dirigente sindical fue castigada en enero de 1989, al ser encarcelado bajo la acusación de acopio de armas y la muerte de un agente del ministerio público que había sido muerto en una balacera entre judiciales con narcotraficantes en Chihuahua. Se rumoró, en ese tiempo, que La Quina había financiado un libro biográfico de Carlos Salinas de Gortari y que fue decomisado puntualmente por el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, para impedir que se conociera la historia negra del entonces candidato presidencial del PRI.

Sin enemigo a la vista, Carlos Salinas de Gortari inicia como Presidente, la supuesta modernización de la empresa y la divide en cinco grandes sectores, y envía su iniciativa al Congreso de la Unión para rematarla al capital extranjero en diferentes pasos, el primero sería en la petroquímica. Un proyecto que se retrasó por movilizaciones políticas y en la presente administración, se ha frenado por el lento proceso de cargar a los usuarios de Teléfonos de México las obligaciones fiscales de la empresa petrolera que sostiene a la administración pública.

En cifras frías, la devastación económica de la globalización acumuló en dos décadas perdidas, más de dos mil millones de hambrientos en el mundo, es decir, el 33 por ciento del total de la población, se presiona el desempleo creciente y se anulan los derechos de educación y salud, al grado que el escritor mexicano, Carlos Fuentes, al recibir la Medalla Belisario Domínguez de la Cámara de Senadores, dijo que bastaría el uno por ciento del gasto militar de las potencias para sentar frente a un pizarrón a todos los niños del mundo.

Contrastan los informes de la ONU sobre la excesiva concentración de la riqueza en 450 personas de Wall Street, equivalente a la producción anual de cuando menos 162 naciones, como resultado de las actividades especulativas por medio de los sistemas cibernéticos de la economía virtual y que los dirigentes del Banco Interamericano de Desarrollo, sonríen al expresar que "es una nueva forma de distribuir la pobreza" ante su incapacidad e impotencia para contener ese nuevo gobierno subterráneo y sin rostro que aspira a dominar el mundo en el Tercer Milenio.

Los fundamentos de los esclavistas

Las bases estructurales de la economía virtual necesita, empero, la seguridad de que se protegerán los intereses económicos del nuevo Gobierno sin Rostro y sus empleados de 400 mil dólares anuales elaboran desde la Casa Blanca, los mecanismos que legalicen el uso de la fuerza experimentada en Irak y Yugoslavia, bajo el esquema político de Napoleón III al invadir a México: Comprometer la participación de otros países en la aventura bélica con la diferencia del argumento si consideramos que el francés utilizó la cobranza de créditos y en el presente se pregona la defensa del mundo libre.

Las leyes Helms-Burton para América Latina y otra similar para Europa, buscan establecer el dominio judicial de Washington sobre la soberanía y el autogobierno de las naciones, al imponer sanciones económicas, entre otras, a los ciudadanos de otros países que realicen actividades financieras y comerciales con Cuba, Libia e Irán. El fundamento es combatir el terrorismo.

Se propone crear un organismo supranacional militar con sede en Panamá y coordinado por el estadounidense John Dimitri Negroponte, para combatir al narcotráfico latinoamericano y, aunque no se dice, retomar el control de este comercio que estaba en poder de la Agencia Central de Inteligencia desde 1955 en China y que le sirvió al Coronel Oliver North al triangular la venta de estupefacientes en Los Angeles para adquirir armas que se vendieron a Irán y así obtener recursos económicos que financiara a los mercenarios anti nicaragüenses.

La responsabilidad del tráfico de drogas recae, desde la óptica del halcón, en los países productores y de tránsito y exculpa a los consumidores que gastarían en los Estados Unidos 57 mil millones de dólares anuales en drogas. Se propone desde la Casa Blanca, instrumentar el Acta de Poderes de Emergencia Económica para imponer unilateralmente sanciones a personas o empresas extranjeras supuestamente involucradas en el lavado de dinero y el narcotráfico.

Paralelamente, el Tratado de Libre Comercio que firmó Carlos Salinas de Gortari en 1993 y que defiende Ernesto Zedillo, ha mostrado las bondades paliativas al crecimiento del empobrecimiento de los estadounidenses y contrario a las legítimas aspiraciones de crecimiento de los aparentes socios comerciales, por lo que se proyecta ampliar en el dos mil tres a todo el Continente Americano, para consolidar el expansionismo iniciado directamente en 1973.


Se Agotó el Cuerno de la Abundancia

El Artífice Globalizador

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